CÓMO PREVENIR UN ACCIDENTE CEREBRO VASCULAR (ACV)

Los ACV, cualquiera sea su tipo, pueden evitarse, tanto en su variante isquémica ( 85% de los casos) como en la hemorrágica (15% de los casos). Cuando un paciente sufre un ACV isquémico, se “tapan” las arterias, afección conocida como ateroesclerosis. En la mayoría de los casos se produce por placas en la arteria carótida, que la obstruyen, y en menor medida, por embolias del corazón. En cambio, si es hemorrágico, se está frente a la ruptura de una estructura vascular.

La prevención es posible

En el caso de los ACV isquémicos, es esencial controlar los factores de riesgo como el colesterol, la hipertensión y la diabetes. Dado que es mucho más común en personas mayores de 50 años, tanto hombres como mujeres, se recomienda consultas periódicas al médico y, de ser necesario, estudios ecográficos de la arteria carótida, para adelantarse a cualquier incidente.
También se puede prevenir un ACV hemorrágico. La causa más común de accidentes cerebrovasculares en gente joven, menor de 40 años, es el aneurisma, para lo que existe una predisposición o anomalía congénita. En mayores, la principal razón es la hipertensión arterial. Es por ello que se recomienda también el “control estricto de los factores de riesgo”. La presión tiene que estar medicada. Es fundamental mantener el peso y comer sin sal. El estrés es otro de los factores a tener en cuenta ya que está comprobado científicamente que influye negativamente, en especial sobre la presión arterial. La depresión también tiene consecuencias nefastas, es generadora de ateroesclerosis y de enfermedades cardiovasculares.

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